Han pasado ya algunos días desde que vivimos la última edición del Canarias Gospel Summit, y aún sigo buscando las palabras exactas para describir lo que experimentamos.

Puede sonar a tópico, pero después de 25 años organizando actividades, conciertos y talleres, esta edición me dejó una satisfacción personal difícil de igualar.

Mi visión del evento es muy personal, aunque sospecho que coincide con la de muchos de los asistentes. Y es que cada uno vivió su propia historia dentro de una experiencia común: la de sentirse parte de algo más grande, de una comunidad que se convierte en familia.

Desde el principio, mi objetivo con cada edición del Canarias Gospel Summit es claro: que los asistentes se lleven a casa una experiencia transformadora, un aprendizaje que les inspire y la sensación de pertenecer a un movimiento que trasciende lo musical.

Formación, música y conexión

Esta sexta edición contó con cuatro actividades formativas y dos conciertos, muy distintos en formato, pero unidos por el mismo espíritu.

Charlie Moreno
En su masterclass de bajo eléctrico, mostró la infinidad de recursos que este instrumento ofrece y cómo aplicarlos a diferentes estilos musicales.

Sergio Cebrián
Contagió a sus alumnos su pasión por la guitarra, el funk y la profesionalidad que lo caracteriza.

Lola López
Los niños vivieron una tarde mágica: cantaron, jugaron y aprendieron sin parar. Las cuatro horas de taller se les pasaron volando y, por la noche, conquistaron al público desde la primera canción.

Desayuno de directores
Para los directores de coro, organizamos un desayuno al aire libre con el mar de Candelaria como testigo. Más que una reunión, fue un espacio para compartir experiencias, apoyarnos y recordar que no estamos solos en este camino.
La carga, cuando se comparte, siempre es más ligera.

El alma del encuentro

El plato fuerte fue, sin duda, el taller para adultos con Leonard Burks.

Podríamos hablar de su talento, su enseñanza y su forma de conectar con la gente, pero bastaría con observar las caras de los asistentes: sonrisas constantes, complicidad, alegría y un ambiente de auténtico gozo.

En cada canción, en cada descanso o desayuno, se respiraba la esencia del tema que nos acompañó durante todo el fin de semana: la resiliencia.

Incluso durante la organización de esta sexta edición, ese espíritu estuvo presente en cada reto y en cada pequeña victoria. Lo que en un principio parecía carga o dificultad, se transformó en felicidad, gratitud y paz.

Y como en toda gran historia, no faltaron las sorpresas: un tentempié inesperado en medio de una sesión, una folía canaria improvisada… Momentos únicos que nos recordaron que la vida y la fe están llenas de detalles que nos fortalecen.

Un cierre lleno de gratitud

Solo puedo sentirme agradecido a Dios, al equipo que hizo posible esta edición, a los invitados nacionales e internacionales que viajaron hasta nuestras islas, y a cada participante, verdadero protagonista de esta película llamada Canarias Gospel Summit.

¿Preparados para 2026?

¡Yo sí!

De hecho, ya estamos trabajando en la próxima edición, y pronto revelaremos la temática.
Lo único que puedo adelantarte es que las sorpresas no se parecerán en nada a las de este año.Así que, si aún no has vivido el Canarias Gospel Summit…

No esperes más para hacerlo. ¡Te esperamos en 2026!

Ezequiel Barrios Elvira