DE FIESTA – 5 AÑOS DE GOSPEL

REBOBINANDO…

Había pasado algunos meses y me sorprendió, no de que interrumpiera el ensayo, pues a menudo lo hacía creando un divertido ambiente, más bien porque a bocajarro y con su característico sentido del humor, quisiera constatar mi edad. Intuí que no había ojeado mi ficha de inscripción de la Escuela y aunque todavía me teñía las canas, saltaba a la vista de que formaba parte de un colectivo aún sin nombre y que antes se llamaba vejez. 

No es una pirueta reivindico la nueva etapa, hay otra manera de entenderla, se ha retrasado, eso es todo y el cielo puede esperar. En cualquier caso, me preguntaba si estaría distanciándome de la realidad, era evidente que podía ser la madre de cada uno de los integrantes del incipiente coro. El joven director nunca dio señales de exclusión, muy al contrario, su norma ha sido siempre la misma: el disfrute de la música, ya se encargaría el de la coordinación.

¿Y si lo que pretende era crear otro coro, digamos para mayores de 69 años y contar conmigo para tal experimento? Ante esta nueva especulación, la inquietante pregunta, que una vez formuló, resultó risible, sobre todo al recordar las sabias palabras de Sancho Panza: “Mire, vuestra merced. Son molinos de viento, no gigantes” Pero la mente seguía haciendo de las suyas `voces frescas, potentes con intensidad y volumen, es lo que necesita Ezequiel´. A fin de cuentas, estaba emprendiendo una gran aventura: crear una red de gospel que abarcara todas las islas y fundar La Escuela de Gospel de Canarias, “EGC”. La primera en Lanzarote, su isla natal, para un año más tarde asentarse en Tenerife, su residencia y lugar donde ocurre este relato.

Superados los temores iniciales, había llegado la hora de centrarse en la nueva experiencia. El quid de la cuestión era, reproducir el sonido autentico de los espirituales negros, difícil, sabiendo que lo más satisfactorio que había cantado en inglés era el célebre Yellow Submarine, de Los Beatles.

A la larga, las clases empezaron a dar fruto. En el Góspel, la mayoría de las frases musicales son repetitivas, por lo que, a priori, no representaban ninguna dificultad, hasta que escuche a Eze (a estas alturas del cuento lo podemos llamar así) ¡Color! ¡Brillo!, para cambiar de opinión.

Todo un hallazgo, se apoyan en avanzadas técnicas de respiración y en el dinamismo de la voz. De manera que, capturar el mensaje de las letras, recordar lo aprendido y llevarlo a la práctica, suponía un gran reto. En cambio, la diversión estaba asegurada en el baile y las palmas, a pesar de que iba sin ritmo y en dirección contraria. Ciertamente una escena bastante cómica y divertida.

También eran muy entretenidas las sesiones de calentamiento vocal con la ´m´: mi-ma-má-me-mi-ma-amo-a-mi-ma-má (no exactamente así, pero algo parecido) por la tierna y graciosa coincidencia con la etapa del parvulario. ¿Y qué decir de la desconocida `glotis´, allá en el fondo de la garganta, escoltada por las vibrantes cuerdas, pliegues, vocales y centro del sistema fonador humano? 

Gradualmente asimilaba los nuevos conceptos de la terminología musical: beat, glissando, belting, twang……La primera vez que escuche esta palabra, de inmediato, me sugirió una especialidad vietnamita, no solo por la afición del director al buen comer, sino también por mis tradicionales despistes. Sin embargo, el twang, es una técnica de resonancia para conseguir un sonido más “afilado”. La musculación que rodea la laringe se contrae y aprieta, el embudo se hace más estrecho, sobre todo en la parte superior, por lo que el sonido sin aire dirigido a la nariz, es más potente y metálico. Similar al maullido de un gatito. Mucho que practicar y saber sobre este sorprendente órgano tubular llamado laringe.

Mientras tanto, dos nuevas islas se sumaron al proyecto: La Palma y Gran Canaria, para seguir todas juntas, de la mano de un reinventado Ezequiel, entre ríos de virus y cenizas. Trabajamos online, continuaron los ensayos y las clases de técnica y canto, además de interesantes charlas-coloquios con personalidades del gospel, tanto europeas como americanas. Tardes de confinamientos amenas y didácticas. Gracias Eze, por simplificarme el acceso a las nuevas tecnologías ¡Santo Job! 

El próximo septiembre y por lo vivido, junto con La Escuela, yo también cumplo 5 intensos años musicales. Talleres impartidos por prestigiosos músicos, encuentros con diferentes coros de la geografía española, grabación de la canción Rise Up, con la finalidad de apoyar y colaborar con ÁMATE y, por supuesto, muchos conciertos, destacando el cierre junto con Naturally, unos de los grupos referentes de la música gospel en nuestras islas, la última edición del XI Góspel Canarias Fes.

Podía haber sido la pintura, la poesía, el deporte… ¿qué se yo? Ha sido la música y por extensión el bolero y el gospel, uno por la estrecha relación de nuestro archipiélago con América latina y el otro debido a mi interés por la música de los esclavos afroamericanos en el sur de EEUU. Un viaje de sonidos tan distintos que, sin ser consciente de ello, actuaban sobre mi para arriesgar y experimentar con el gospel.

Se dice que la natación, y para cualquier edad, es uno de los deportes más completos y saludables, con la música sucede algo parecido. Formar parte de un coro me activa, divierte y sobre todo me emociona. Se origina una trato natural y enriquecedor entre diferentes generaciones, habiendo observado y olvidado que a los integrantes del grupo no les duele nada o por lo menos no hablan de ello, ni tampoco tienen citas médicas y si las tienen, son todas amorosas.

También es una hoja en blanco, una gran experiencia, una exposición al sol.

Solo una cosa más para completar esta historieta. Mi número de calzado es el 37, bueno, con calcetines gruesos mejor 37 y medio, para ir más cómoda, por si la caminata es larga.  

Prota Beltrán. Integrante de Canarias Gospel Choir

Escuela Gospel de Canarias